La VisionLatina
Fernando Galvis: arquitecto destacado en Haines
City

PIERRE DuCHARME/Especial para Vision Latina
Fernando Galvis,
presidente de Galvis Construction Co., en una funeraria que su compania esta
remodelando en Lake Wales.
Por HORACIO GOMEZ
Especial para Visión
Latina
Published: Wednesday, August 29, 2007
at 12:01 a.m.
Last Modified: Tuesday, August 28, 2007 at 4:07 p.m.
HAINES CITY - A quien quiera escucharlo, el arquitecto colombiano
Fernando Galvis le puede contar varias historias, acumuladas en 17 años de vivir
en este país.
Le puede contar, por ejemplo, que llegó a Nueva York a los
cuatro meses de haberse graduado. Tenía 25 años, una esposa y una hija que lo
esperaban en Queens y muchas ganas de progresar, aunque no sabía una gota de
inglés.
"Antes de entrar a las oficinas a las que iba a buscar empleo
sacaba un papelito con la frase 'I would like to speak with an architect', pero
muchas veces tuve que sacarlo delante de la recepcionista porque se me olvidaba
la frase", recordó con humor en una entrevista con Visión Latina.
Pasó
varias semanas antes de que en una oficina en Elizabeth, Nueva Jersey, se
encontrara con un colega de padres colombianos que no le dio trabajo pero sí le
ayudó a elaborar un mejor currículum vítae (hoja de vida o resumé).
Con
todo, el idioma jamás fue una barrera para Galvis (www.galvisco.com), quien
nació en Valledupar, en la costa norte colombiana, pero se crió en Bucaramanga,
al oriente del país. Tenía la meta clara de progresar ejerciendo su
profesión.
De regreso a Nueva York buscó en las páginas amarillas
compañías de arquitectura que tuvieran nombre hispano y envió 10 hojas de vida,
obteniendo respuesta de tres. En la entrevista de una de ellas lo contrataron
como dibujante a $8 la hora.
"Eso fue el 12 de agosto de 1990. Mi primer
trabajo en este país y, sobre todo, en mi profesión", dijo.
"El
computador humano", contó que le decía su jefe Alex García. "Modestia aparte,
todavía hoy veo algunos de esos planos de hace 17 años y es difícil saber si
fueron hechos a mano o con computador".
Quienes conocen a Galvis parecen
corroborar sus afirmaciones.
"Es una persona ordenada, de trato agradable
y dedicada a su trabajo", dijo el subcontratista cubano Julio Marrero que lo
conoce hace más de tres años.
"Es muy responsable, jamás me ha quedado
mal", compartió Juan Arteaga, otro subcontratista que además participo en la
construcción de la casa que Galvis tiene en Haines City.
"Es uno de
los clientes que paga más rápido", agregó Arteaga, de origen mexicano.
De
la oficina de Nueva Jersey lo llamaron a una de Manhattan, en donde su salario
aumentó $1.50 y su inglés siguió mejorando.
Estuvo tres años en Staunton
Chow PC, primero como dibujante y después como diseñador de tanques de
combustible subterráneos y estaciones de gasolina, hasta que su permanente
búsqueda de mejores oportunidades lo llevó a SBLM Architects, una de las 10
firmas más grandes de su rama en Nueva York.
Se trataba de una compañía
de unos 120 empleados. "Mi primer proyecto fue el diseño del Brooklyn House of
Detention for Men, en donde debía preparar todos los planos para la
construcción. Allí gané experiencia en la producción de proyectos, pues además
participé en otros del campo educativo, comerciales y de instituciones",
dijo.
En esa empresa estuvo tres años, suficientes para ampliar sus
conocimientos y experiencia, dijo. Además, le interesaba el diseño de
interiores, pero en corporaciones.
Le hicieron una oferta en SCR Design
International, pero no le fue fácil salirse de SBLM porque los directores no
querían perderlo. Después de mucho va y viene, negoció quedarse cuatro horas
diarias con ésta última como consultor y con el doble de salario.
Aunque
había informado de su renuncia a todos los colegas, al día siguiente estuvo de
vuelta abriendo la oficina con la llave que le había dado el mismo gerente de la
compañía.
Por ello guarda los mejores recuerdos de su paso por esta
firma. "Fueron demasiados retos, en los que recibí mucha confianza y en donde
descubrí y desarrollé mis habilidades de líder, no sólo de seguidor",
dijo.
Pero más que seguir progresando como empleado, Galvis quería
independizarse. Por ello, a comienzos de la presente década se planteó la
posibilidad de obtener su licencia de arquitecto para abrir su propia oficina de
diseño o buscar nuevos horizontes como contratista.
Al decidirse por
la segunda opción replanteó las condiciones con la empresa para la que
trabajaba: "laboraba 40 horas semanales para SCR, quedándome libre los viernes y
fines de semana para mi propio negocio", dijo.
Ofrecía servicios de pisos
de madera, lijada, instalación y reparaciones. Poco después consiguió el primer
proyecto de construcción, lo que lo obligó a hacer la corbata a un
lado.
"Un día recibí una llamada de una paisana a quien le había dado mi
tarjeta y me dijo que conocía al gerente de un hotel de Manhattan (The Gershwin
Hotel) que necesitaba instalar unos pisos de bambú. Le respondí que yo los
instalaba, aunque hasta ese día no sabía que hubiera pisos de bambú. Así que
empecé a buscar en Internet y encontré un distribuidor que resultó ser la
competencia, es decir la otra cotización para el mismo trabajo.
"Pero mi
cotización era más barata, pues yo mismo hacía el trabajo. Conocí el gerente del
hotel, que resultó ser un compatriota, a quien le gustó mi trabajo y me ofreció
la renovación de las habitaciones del hotel. Esto significó retirarme de la
oficina y dedicarme a mi propio negocio de tiempo completo", relató.
Allá
en la Gran Manzana trabajó para otros clientes comerciales, como The Royal
Partnership, un contrato para construir las galerias del Museum of Sex,
oficinas de abogados, Safer America, que es una tienda francesa, entre
otros.
En el 2001, Galvis vino a Orlando y compró casa, pero siguió
viajando un tiempo a Nueva York hasta que empezó a trabajar para API
Architectural Plus de Tampa en julio del 2003, como arquitecto de proyectos,
hasta que al año obtuvo su licencia de contratista general de la
Florida.
Pocos meses después pasó el huracán Charlie dejándole a Galvis
muchas oportunidades de trabajo en reconstrucción de casas y reparación de
techos en el Condado de Osceola. En los dos últimos años ha hecho trabajos de
nuevas construciones, adiciones, renovaciones, obras residenciales y
comerciales, como Red Carpet Inn, Caver's Funeral Homes, oficinas en Haines
City, entre otras.
Su empresa, Galvis Construction Co., de la que su
esposa, la agente de bienes raíces Myriam Thompson cubre mercadeo y nuevos
negocios, ofrece servicios de construcción, diseño y manejo.
Aunque no
tiene empleados directos ("muchos se consideran indispensables, no han terminado
el trabajo cuando ya están acosando por el pago sin dar tiempo de supervisar,
quieren resolver sus apuros económicos con un solo trabajo o es difícil
conseguirlos después que algo queda mal"), Galvis cree que muchos de ellos
ofrecen buena calidad y son responsables.
"En este campo siempre se sabe
quién queda mal y quién no", dijo el subcontratista
Arteaga.
